Ya basta de violencia: Queremos vivir en paz.

Marri marri kom pu che:
Ha sido una semana caótica y en lo personal, con mucha pena no sólo para mí, sino para gran parte de mi pueblo, quienes hemos visto el cómo los años de avance en reconocimiento e igualdad de derechos se van quedando atrás. Hoy, para ilustrar esta columna, no quiero hablar de lo que pasó hace 130 o 140 años atrás, sino hablar desde mi experiencia, en tan sólo 18 años. Ésta es la primera y última columna que escribiré sobre el tema. Será mi declaración de principios, y espero que quede claro lo que pienso sobre el tema, sabiendo que mi pensamiento es distinto al de mucha gente, incluyendo la de mi sector político, y estando consciente de las consecuencias que esto pueda tener.

Yo tambien fuí niño, fui a un colegio tradicional, me “occidentalizé” y aprendí lo mismo que aprende un niño no mapuche. Sin embargo había una sola cosa que me hacía diferente: Mi apellido. Soy Coñoepan, hijo de un Coñoepan Pichulmán y hacia atrás, nieto de un Coñoepan Calfiqueo, no tengo grandes descendientes ni pasados acomodados, pero el solo hecho de ser “distinto” hizo ganarme un sin número de apodos, bromas de mal gusto, habiendo incluso compañeros y amigos que me trataban de “indio”. Esto hizo alguna vez sentirme avergonzado de mis orígenes, teniendo mi mamá (no mapuche) que aconsejarme que debía sentirme orgulloso de quien soy: eso me ha acompañado el resto de mi vida.

Sin embargo, esta extraña sensación del ser “diferente” por tener un apellido “raro” o “enredado”, se mantiene, incluso hasta el día de hoy: quise alguna vez entrar a las fuerzas armadas, y la voz que me desalentó de hacerlo, fue aquella que me dijo “un mapuche nunca llegará a ser teniente, general, capitán”, quise ser detective, y la respuesta fue la misma. Después, decidí seguir la vía política: los comentarios eran del tenor de “los mapuche nunca pueden ascender en los partidos de derecha”, “la derecha siempre ha abusado de los mapuche”, y otros tantos que tuve que afrontar.

Esto jamás me detuvo, y además, tampoco me alejó de mi identidad. Nunca he dejado de pertenecer a mis raices: trato de aprender mi lengua, estoy inserto en una comunidad, que ha sido la misma de la que salió mi papá, mi abuelo, y mi kupalme (linaje) completo. Soy un “mapuche de ciudad”, pero muy ligado a mi tradición, a mi vida, a mi etnia, eso me faculta hoy para escribir éstas lineas con la convicción de que quienes me leerán, tanto mapuche como no mapuche, quieren igual que yo que esto se detenga de una vez por todas.

Si hoy, quienes fomentan el odio y promueven la violencia querían que el hecho de ser mapuche ya fuese por sí una barrera y un estigma, quiero decirles una sola cosa: lo lograron. Es sólo cuestion de mirar las redes sociales y darse cuenta de palabras como “indios salvajes”, “terroristas”, “asesinos”, entre otros epitetos, insultos, descalificaciones e incluso, amenazas de muerte hacia algunos peñi de los que hemos sido víctimas. Y no solo entre mapuches y no mapuches, sino entre nosotros mismos, lo que es más triste aún.

Es por eso, que hoy, con respeto de mi pueblo, digo BASTA!

Basta de usar el pueblo mapuche como un simple número electoral y de una ganancia en votos y en dinero a costa de nuestro trabajo y esfuerzo. Basta de usarnos para los fines “revolucionarios” y de “lucha de clases”: hagan la revolución con otros incautos, déjennos progresar tranquilos.

Basta de la discriminación y del insulto barato: no podemos hacernos responsables de su mediocridad social y su falta de sensibilidad. No fuimos nosotros quienes invadimos, ni colonizamos, ni violamos sus mujeres. No tenemos la culpa.

Basta de echarnos a todos en el mismo saco, creyendo que de esa forma van a conseguir algo. Sé que las familias que han sido victimas de aquellos atentados están dolidas, pero el 90% de nosotros NO tenemos la culpa de lo que pasa. Y estamos tan incrédulos como ustedes, esperando que se revele la verdad sobre quienes fueron los artifices de esta escalada de violencia en nuestra amada región. Nunca olviden de que todos somos habitantes de esta tierra, pero nosotros estuvomos desde antes aqui, por ende, estamos más arraigados en ella y queremos que ésta tierra tambien progrese.

Basta de opinar desde Santiago o más lejos, sin conocer la realidad, y sin siquiera poner un pie en una comunidad indígena. A usted, si usted santiaguino, porteño, ariqueño o temuquense que opina sobre nuestro conflicto: ¿ha estado alguna vez en una comunidad?, ¿sabe lo que es una ruka y ha compartido nuestra rica cultura?, ¿ha sentido el maravilloso contacto espiritual que contiene un nguillatun?, ¿o solo lo ha visto en Nat Geo, o la cultura entretenida, como si fueramos una tribu aborigen del áfrica?, si al menos el 90% de estas preguntas tienen como respuesta “NO”, entonces, por favor, abstengase de opinar al respecto, si no quiere quedar en ridículo.

Basta de promesas sin cumplir bajo el alero del Estado: Queremos reconocimiento, derechos y capacidad para tomar nuestras propias decisiones. Queremos ser parte del progreso del país, pero tambien preocupados del progreso propio, de nuestra lengua y nuestras raices.

Exijimos justicia y que la verdad se esclarezca, sean quienes sean: mapuches, no mapuches. Del lado político que sea. Del país que sea. A los que hoy atacan, queman, matan y destruyen, entiendanlo bien: No nos interesa tenerlos entre nosotros, no queremos que usen nuestro nombre ni que lo enloden. Hay un sinnúmero de países donde los reciben con los brazos abiertos: en nuestro territorio NO. No los queremos ni a ustedes ni a los políticos oportunistas que llegan con ustedes a hacerse de un discurso que no les pertenece.

Ningún mapuche bien nacido podría aceptar la idea de actuar bajo una capucha, amparado por la oscuridad de la noche. Y (creo. Es cosa de ustedes) que ningún no mapuche podría aceptar esa idea. Nuestro pueblo ha reivindicado sus demandas con la frente en alto. Nuestros abuelos, se esforzaron toda su vida por avanzar en derechos, deberes e igualdad de condiciones, y dejarnos una vida más digna a nuestros padres y a nosotros: no somos quienes para echar a la basura todo ese esfuerzo.

Hoy solo queremos la paz y el bien, queremos cultivar nuestra tierra y ver crecer a nuestros hijos e hijas en ella. Queremos trabajar y obtener nuestros recursos. Salir de la pobreza en la que nos dejaron quienes dirigieron el estado en el pasado. No necesitamos ni militares ni estados de sitio, menos si quienes lo piden son de fuera o impuestos. Sólo queremos ser felices. ¿Es mucho pedir?

Ya no mas juegos, no mas promesas, no mas mentiras, no mas manipulación, no mas violencia: Hoy, sólo queremos vivir en paz.

Ricardo Coñoepan

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7 Respuestas a “Ya basta de violencia: Queremos vivir en paz.

  1. Mis felicitaciones por tu artículo que lo comparto. Con todo, hay algunos aspectos que me gustaría precisar:
    Creo que ha habido críticas hacia los pocos mapuches que han sido usados y abusados por terroristas de izquierda y no a todo todo el pueblo mapuche, que por lo demás, son tan o más chilenos que todos los nacidos en este país.

    Por otro lado, quién no tiene sangre originaria? Todos los chilenos la tienen sin excepción, excepto claro está, los nacidos en el exterior y que no se han mezclado con chileno alguno.

    Creo que todo lo que expones, es cierto y lamento la odiosa discriminación que has sido objeto y debe ser un objetivo de todo chileno bien nacido, para superar al 100% en el más corto plazo. Mis saludos, cordiales

    Fernando Rodríguez Guzmán
    @FRodriguezG

  2. Carolina Lempereur

    Te felicito por la claridad en que expones tus ideas. Y también creo que la mayoría del pueblo mapuche piensa de igual manera.
    Personalmente en mi juventud veranee muchos años al lado de la comunidad de quetroco , conocí a muchas gente que cuando pasabas a visitarlos te regalaban manzanas de su huerto y agua de vertiente. Por eso no entendía de donde había salido esa gente tan violenta.
    La violencia que se ha producido lleva a un espiral de desconfianza ,dolor y odio. Piensa todos esas familias que tienen temor por sus campos y ven a sus padres usando armas para protegerse , los niños de esas familias observan y aprenden. Por lo mismo hay que pararlo antes que se vuelva un problema que se arrastre por generaciones.

  3. Digno representante de tu pueblo, espero de todo corazón que esto se solucione, mis respetos para ti, estoy segura de que tu opinión representa el pensamiento de Mapuches y Huincas que lo único que queremos es vivir con respeto, empatía y sin violencia.

  4. FUERZA HERMANO!! TAMBIEN NOS DUELE !! UN LLAMADO A UNIRSE EN PAZ!!

  5. Me da mucha alegría encontrar personas donde mi sentir haga eco, les comparto mi estado de facebook : “Hermano, hermana, te extiendo mis brazos de par en par, yo no defiendo la vida, yo no lucho por la vida, YO SOY VIDA, soy hija de un hombre mapuche y de una colona, hija de un español y una holandesa, dime dónde queda un ser como yo que no es ni chicha, ni limonada, pero que existe, que es, que no puede identificarse con ninguna de las partes, porque las lleva a ambas en la sangre …INTEGRADAS EN AMOR Y PAZ..y así somos muchos, los champurrios…que queremos crecer en paz, y ver a nuestros hijos y nietos crecer en paz…por eso mi rezo mi intención…amor y paz…”

  6. Reblogged this on El Rincón de Fritz! and commented:
    Gran columna de un mapuche.

  7. Creo que me hiciste cambiar en algo mi punto de vista con respecto al tema, te felicito, muy buenas palabras aunque creo que decir: “como si fueramos una tribu aborigen del áfrica?”… te hace caer en lo mismo que tanto te molesta que digan de ustedes.

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